Dios fiel
- irvinggarciafp
- 1 abr
- 2 Min. de lectura
Dios fiel: cuando no te confirma el ego, sino el fundamento
A veces uno le dice a Dios en secreto:
“Señor, confirma algo de lo que hago. No quiero estar fuera de Tu voluntad.”
Y uno espera quizás una señal espectacular, una respuesta que acaricie el orgullo, una palabra que diga: “sí, tú eres grande, sigue adelante.” Pero muchas veces Dios responde de una manera más profunda, más santa y más limpia. No confirma primero nuestro nombre, ni nuestra capacidad, ni nuestro esfuerzo. Confirma quién es Él.
Eso fue lo que sentí al leer:
“Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia…”
— Deuteronomio 7:9
Y ahí entendí algo que pesa mucho:
cuando le pedimos a Dios confirmación, a veces no nos responde inflando nuestro ego; nos responde afirmando el fundamento.
No me dijo: “tú eres el más fuerte.”
No me dijo: “tú eres el más grande.”
No me dijo: “todo depende de ti.”
Me recordó algo mejor:
Jehová tu Dios es Dios. Dios fiel.
Y eso cambia todo.
Porque cuando Dios se presenta como Dios fiel, la seguridad ya no descansa en nuestra emoción, ni en nuestro talento, ni en nuestros planes, ni en nuestra capacidad de sostenerlo todo. Descansa en Su carácter. En Su pacto. En Su misericordia. En Su fidelidad.
Ese es el tipo de respuesta que humilla bonito.
Porque nos recuerda que, si Dios nos usa, no es por grandeza humana.
Si Dios nos sostiene, no es porque lo merezcamos.
Si Dios nos confirma, no es para exaltar nuestra imagen, sino para afirmar nuestro camino en obediencia.
Deuteronomio 7 también dice que Dios escogió a Su pueblo no por ser el más numeroso, ni el más impresionante, sino por amor. Eso confronta nuestra manera humana de medir valor. Nosotros miramos tamaño, impacto, fuerza, reconocimiento. Dios mira pacto, amor, fidelidad y obediencia.
Por eso, una confirmación verdadera no siempre viene a decirte:
“sigue brillando.”
A veces viene a decirte:
“permanece fiel.”
Y tal vez esa es una de las lecciones más importantes del camino espiritual: no todo lo que parece avance es obediencia, y no toda confirmación viene vestida de grandeza. A veces la confirmación llega como una sola verdad que ordena el alma:
Dios es Dios.
Dios es fiel.
Y cuando esa verdad entra al corazón, uno puede respirar distinto.
Puede seguir caminando, no porque ya entendió todo, sino porque sabe Quién va delante.
Puede seguir creando, sirviendo, cantando, escribiendo y viviendo, no para hacerse grande, sino para no salirse de la voluntad del Dios que guarda el pacto.
Al final, eso fue lo que recibí en mi espíritu:
yo pedí dirección,
y Dios me respondió con Su identidad.
No me confirmó el ego.
Me confirmó el fundamento.
Cuando Dios responde, no siempre exalta tu nombre; muchas veces afirma tu camino recordándote que Él sigue siendo Dios fiel.
— Irving García Velázquez
El Código Parlante Intuitivo
✅Estudio de ES: Dios en nuestras palabras: de los atributos a la esencia.✅








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